Así es un día en Nazaret para los de 2º de Bachillerato

  • 20/06/2019

Después de los días tan especiales que hemos vivido con nuestros compañeros de Jerusalén, ha llegado de nuevo el trabajo ordinario a nuestras vidas. En esta crónica vamos a explicar cómo es un día en este lejano poblado de Galilea.

Tras la marcha de don Juan Jolín y de Nicolás Buxéns, hemos tenido que reorganizar el horario. Aunque no os lo creáis, nos levantamos todos los días a las 5:45 de la mañana, antes incluso de que canten los gallos. Tenemos la fortuna de tener una Misa a las 6:15 en inglés a escasos metros de la casa donde vivimos, con las monjas (gente digna de admirar) que atienden el Hospital de la Sagrada Familia, donde estamos trabajando.

Después de la Misa desayunamos opíparamente. Tostadas, huevos revueltos, zumos y unas aceitunas (sí, aceitunas). Hace unos días ya nos quitaron los tomates y los pepinos, porque se dieron cuenta de que no estamos acostumbrados a tomar pepino antes de trabajar.

Trabajamos toda la mañana hasta las 12:30, que es la hora a la que suelen comer por estas latitudes. Hacemos de todo, desde trabajos físicos fuera del hospital, pasando por las cocinas, el almacén… Hoy Odette, la jefa de las relaciones públicas del hospital, ha venido al comedor donde estábamos para felicitarnos por todo lo que estamos haciendo. Nos ha dicho que muchos empleados están “alucinados” de que unos jóvenes dediquen sus vacaciones a echar una mano en el hospital, y nos ha agradecido lo eficaz que estamos siendo. Nos ocurre a veces que los trabajadores se van y nos quedamos nosotros unas horas más trabajando… y eso aquí, como en España, llama la atención. También nos turnamos para hacer los trabajos domésticos, como barrer la casa, limpiar los baños, ordenar la casa, limpiar los platos…

Cenamos pollo con arroz (literal) a las 18:30 y rezamos el Rosario. Todos los días rezamos por la EvAU y por los resultados de las revisiones, y por muchas otras intenciones, entre las que siempre aparecen las intenciones de las familias de Retamar.

Después del Rosario hacemos planes variados. Algún día nos hemos acercado a la Basílica de la Anunciación (a escasos 20 minutos) y tenemos un montón de juegos de mesa, como el Trivial, el Party o el ajedrez. Berni va mejorando la calidad de las aperturas y tarda cada vez menos en batir a los demás del Campo de trabajo.

Nos cuesta irnos a la cama pronto… A un hispano medio de nuestra edad le cuesta mucho irse a la cama a las 21:45 para dormir las ocho horas reglamentarias…

Jaime Saiz Cardete

Así es un día en Nazaret para los de 2º de Bachillerato

Después de los días tan especiales que hemos vivido con nuestros compañeros de Jerusalén, ha llegado de nuevo el trabajo ordinario a nuestras vidas. En esta crónica vamos a explicar cómo es un día en este lejano poblado de Galilea.

Tras la marcha de don Juan Jolín y de Nicolás Buxéns, hemos tenido que reorganizar el horario. Aunque no os lo creáis, nos levantamos todos los días a las 5:45 de la mañana, antes incluso de que canten los gallos. Tenemos la fortuna de tener una Misa a las 6:15 en inglés a escasos metros de la casa donde vivimos, con las monjas (gente digna de admirar) que atienden el Hospital de la Sagrada Familia, donde estamos trabajando.

Después de la Misa desayunamos opíparamente. Tostadas, huevos revueltos, zumos y unas aceitunas (sí, aceitunas). Hace unos días ya nos quitaron los tomates y los pepinos, porque se dieron cuenta de que no estamos acostumbrados a tomar pepino antes de trabajar.

Trabajamos toda la mañana hasta las 12:30, que es la hora a la que suelen comer por estas latitudes. Hacemos de todo, desde trabajos físicos fuera del hospital, pasando por las cocinas, el almacén… Hoy Odette, la jefa de las relaciones públicas del hospital, ha venido al comedor donde estábamos para felicitarnos por todo lo que estamos haciendo. Nos ha dicho que muchos empleados están “alucinados” de que unos jóvenes dediquen sus vacaciones a echar una mano en el hospital, y nos ha agradecido lo eficaz que estamos siendo. Nos ocurre a veces que los trabajadores se van y nos quedamos nosotros unas horas más trabajando… y eso aquí, como en España, llama la atención. También nos turnamos para hacer los trabajos domésticos, como barrer la casa, limpiar los baños, ordenar la casa, limpiar los platos…

Cenamos pollo con arroz (literal) a las 18:30 y rezamos el Rosario. Todos los días rezamos por la EvAU y por los resultados de las revisiones, y por muchas otras intenciones, entre las que siempre aparecen las intenciones de las familias de Retamar.

Después del Rosario hacemos planes variados. Algún día nos hemos acercado a la Basílica de la Anunciación (a escasos 20 minutos) y tenemos un montón de juegos de mesa, como el Trivial, el Party o el ajedrez. Berni va mejorando la calidad de las aperturas y tarda cada vez menos en batir a los demás del Campo de trabajo.

Nos cuesta irnos a la cama pronto… A un hispano medio de nuestra edad le cuesta mucho irse a la cama a las 21:45 para dormir las ocho horas reglamentarias…

Jaime Saiz Cardete