Crónica 13 desde Pushkin: “Anochece y aquí está el resumen de otro día en Rusia”

7:50. Suenan los primeros compases de Hombres G a través de los atronadores altavoces de Javier Vázquez. Meneos a diestro y siniestro por parte del despertador Olmedilla. Toque de diana culminando el levantamiento de este 18 de julio contra Dña Pereza, D. Egoísmo y D. Capricho. Todo en vano si no fuere por la entrega mostrada por el incansable equipo de desayunos que 1:30 hora antes lo preparan y hacen de este momento un placer. Tortitas, huevos revueltos, tostadas de queso… Son algunas de las delicatessen con las que Juan de Gregorio, Jesus Olmedilla, Jaime Gonzalez Lara y don Eduardo nos deleitan cada mañana. Mención aparte las tartas de queso de Gonzalo Mesa.

Energías renovadas tras la reprobadora a la par que motivadora charla de don Alberto de la noche anterior. Tuvo sus motivos. Y es que no es oro todo lo que reluce. Escasean las camas y las duchas calientes. Del mismo modo hay cosas que salen mal. Mejor dicho, que hacemos mal, dado que las cosas no se hacen, las hace alguien. No vinimos con la comodidad como objetivo. Sacrificio, aguante y hacia delante.

Paseo matutino por “Alexandria Park” hasta la iglesia, donde algunos como Alvaro Valenti hacen buenas migas con los locales. Misa oficiada por D. Enrique. Y a currar.

Es muy curiosa la mezcla de gente en el trabajo; tanto gente inmellable y tenaz, como a los mayores vagos y jetas que háyanse visto jamás. Gracias a Dios, estos últimos no proliferan y, además, “progresan favorablemente”. No os preguntéis quienes son. Se dice el pecado pero no el pecador.

Destaca también el amplio elenco de trabajadores que presenta. El arte malabarista de Ignacio Urquijo con el rodillo, la paciencia de Diego Alonso y Jaime Martín con la apisonadora, la fuerza bruta empleada con destreza por el equipo de la cripta tirando muros, formado por Diego Ybarra, Rodrigo Segovia y Santi Poblet. El empalador Jaime Rúspoli, y los cementeros Rodrigo Domínguez, Juan de Gregorio y Jaime González Lara encuadran el comando de construcción exterior. Miguel Junguito, Jesús Olmedilla y Javier Sunyer como jefes de barandilla y pintura. Miguel Rubio, Pepe Vara, los Cárdenas, Javier Rendo & Co. picando incesantemente los ladrillos. Chavo, Jaime Martínez, Luis Denizot, Luis Ojeda, Gonzalo Orueta y Bustamante son los encargados del jardín, que no hace más que dar guerra. Álvaro Morenés lidera el equipo de cocina junto a Gonzalo Banda y Carlos Aparicio, que hacen las delicias de todos en las comidas. Y mucho más. No será por trabajo.

Pero qué voy a contar que no sepáis. Todo esto es muy vistoso y queda muy bien de cara al público, pero no refleja la verdad. No refleja las horas necesarias para alimentar a este batallón. No refleja a la gente que, sin requerírselo, se queda todas las noches a fregar. No refleja a los que limpian los cuartos de baño por el mismo motivo. No refleja el cansancio, las agujetas, el hambre ni la suciedad. No refleja los meses de preparación de todo el campo de trabajo. No refleja los trámites burocráticos ni logísticos. No será, en definitiva, por obstáculos.

Pero no hay nada que no se pueda solucionar. Y es ahí donde entra el verdadero objetivo del campo de trabajo: la conversión de Rusia. Uno no afrontaría tales condiciones adversas por un objetivo meramente material, sino dándose cuenta del fin al que se dispone. Eso es lo que esperemos que quede para el recuerdo: que colaboramos con uno de los secretos de Fátima, que afianzamos nuestras mejores amistades y que crecimos como personas.

Javier Gómez Manglano

Sorry, the comment form is closed at this time.