Crónica 14 desde Pushkin: “Corriendo para terminar todos los trabajos”

Hoy todos por la mañana nos hemos despertado con una ambición insaciable de terminar el trabajo arduo en la Iglesia de San Juan Bautista. A la vez, una sensación agridulce nos invade, pues se termina nuestra contribución laboral en la Iglesia.

Mientras Rodrigo Segovia y Diego Ybarra continúan con la construcción de los nuevos baños en la cripta, el proletariado termina con las labores “barrendosas/barnizosas/ladrillosas”, vulgarmente dicho. Por otro lado, Santiago Poblet y Gonzalo Mesa finalizan la deseada escalera, que previamente ha requerido la limpieza de múltiples ladrillos. Por otra parte Francisco Domínguez, Alfonso Ramírez de Cardenas, Javier Vázquez y muchos otros han hecho uso de sus habilidades “albañileras”, consiguiendo quitar prácticamente todo el estuco de las paredes de la cripta, dejando sin trabajo a los del año que viene. Otro punto destacable ha sido la plantación de arbolillos en el jardín por parte de Pepe Sarralde.

No suficiente con la magnífica labor de pintura de la capilla llevada a cabo por Pablo Huidobro, Javier Sunyer y Rafael Vos, liderados por Jesús Olmedilla, han tenido que sufrir los efectos del aguarrás, que han provocado en todos mareos, perdidas de conciencia e incluso alucinaciones. Para finalizar el día de trabajo, Diego Alonso, Santiago Jiménez de Andrade y Juan Irisarri han dejado el suelo de la Iglesia como los chorros del oro.

No hay palabras para describir la importancia del día de hoy, puesto que hoy se celebra el santo de los jaimes, yagos , diegos, jacobos y santiagos. Son 11 los afortunados de poder celebrar su santo con las tartas con deliciosa mermelada realizadas por Álvaro Valenti. Aprovechando el tiempo libre antes de cenar, parte de los integrantes del campo de trabajo han podido disfrutar de un partido de fútbol contra unos turcos.

Como conclusión de esta gran experiencia los narradores podemos añadir que el campo de trabajo se basa en la ayuda al prójimo y en buscar el bien para éste, pues la satisfacción individual es muy grande. Por fin podemos decir que nos hemos enterado.

Santiago Jiménez de Andrade y Diego Alonso

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