Crónica 4 del campo de trabajo: «Cada día se trabaja más y se disfruta más»

  • 21/07/2020

Para esos amigos que solo quedan cuando no estamos:

Dijeron que cada día se trabajaría más, pero lo que no nos avisaron era que día a día lo iríamos disfrutando más aún. Eso sí, cada vez hay más ropa sucia y cada vez se te echa más de menos mamá.

Una vez más, nuestra mañana ha estado teñida por el color gris nube y el blanco, y pronto nuestras camisetas también, porque somos un desastre. La lista de «escaquers» se ha reducido considerablemente, y hay más gente que ha decidido «jugar el Mundial», así que la cosa marcha bien.

La Misa ha renovado fuerzas y ha servido para ofrecerla por los que ya no están, pero nunca nos dejarán. Hoy, especialmente por el abuelo de Juan Gómez-Elvira, fallecido ayer. Aunque seguimos esperando a que el coro cante “Cuerda auxiliar”.

Como estamos en sábado, no ha habido vuelta al trabajo tras la comida, así que, tras unos macarrones salvadores, hemos comprobado que el mus ya es un integrante más del grupo y que, si no sabes jugar, eres poco más que nadie. Y como no, los mataos del básquet lo han vuelto a dar todo bajo un sol que era de todo menos agradable, despeinando sus “curiosos peinados», digámoslo así.

El resto es historia y bolazos de pintura, porque el plan de la tarde era paintball. A pesar de tener que jugar con las pistolas de menores, hemos sabido hacer de las nuestras y sin peto y con una camiseta y nuestro orgullo como único escudo hemos comido más pintura que en nuestra vida entera, y eso que pasamos el día entero con un rodillo en la mano. Aunque ha habido alguno que se ha rajado en el último momento y se ha quedado el mono y los guantes, ¿a qué si Marquitos? Por no mencionar la risa falsa más contagiosa que hemos escuchado jamás, por parte del “tío” del paintball, que aparte de ser el único que se reía de sus bromas, era un cachondo con gracia.

Ignacio de Orúe nos ha bendecido con su llegada. La vuelta y las duchas de consolación han durado lo suficiente para que Pepe Parages tuviera que retrasar el Rosario, así que mientras uno lo daban todos en las letanías, otros trataban de no comerse todas las patatas del Burger que ha habido de cena, además de unas viejas amigas de parranda como son las hamburguesitas de un euro, que han entrado más fácil y alegremente de cómo van a salir… pero de eso ya hablaremos mañana.

El pacto de caballeros es hoy a las 00.43 por una razón que solo Dios conoce, así que como diría mi abuelo, “vamos a producir no produciendo”

Seguimos en contacto desde Kupchina.

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Crónica 4 del campo de trabajo: «Cada día se trabaja más y se disfruta más»

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Dijeron que cada día se trabajaría más, pero lo que no nos avisaron era que día a día lo iríamos disfrutando más aún. Eso sí, cada vez hay más ropa sucia y cada vez se te echa más de menos mamá.

Una vez más, nuestra mañana ha estado teñida por el color gris nube y el blanco, y pronto nuestras camisetas también, porque somos un desastre. La lista de «escaquers» se ha reducido considerablemente, y hay más gente que ha decidido «jugar el Mundial», así que la cosa marcha bien.

La Misa ha renovado fuerzas y ha servido para ofrecerla por los que ya no están, pero nunca nos dejarán. Hoy, especialmente por el abuelo de Juan Gómez-Elvira, fallecido ayer. Aunque seguimos esperando a que el coro cante “Cuerda auxiliar”.

Como estamos en sábado, no ha habido vuelta al trabajo tras la comida, así que, tras unos macarrones salvadores, hemos comprobado que el mus ya es un integrante más del grupo y que, si no sabes jugar, eres poco más que nadie. Y como no, los mataos del básquet lo han vuelto a dar todo bajo un sol que era de todo menos agradable, despeinando sus “curiosos peinados», digámoslo así.

El resto es historia y bolazos de pintura, porque el plan de la tarde era paintball. A pesar de tener que jugar con las pistolas de menores, hemos sabido hacer de las nuestras y sin peto y con una camiseta y nuestro orgullo como único escudo hemos comido más pintura que en nuestra vida entera, y eso que pasamos el día entero con un rodillo en la mano. Aunque ha habido alguno que se ha rajado en el último momento y se ha quedado el mono y los guantes, ¿a qué si Marquitos? Por no mencionar la risa falsa más contagiosa que hemos escuchado jamás, por parte del “tío” del paintball, que aparte de ser el único que se reía de sus bromas, era un cachondo con gracia.

Ignacio de Orúe nos ha bendecido con su llegada. La vuelta y las duchas de consolación han durado lo suficiente para que Pepe Parages tuviera que retrasar el Rosario, así que mientras uno lo daban todos en las letanías, otros trataban de no comerse todas las patatas del Burger que ha habido de cena, además de unas viejas amigas de parranda como son las hamburguesitas de un euro, que han entrado más fácil y alegremente de cómo van a salir… pero de eso ya hablaremos mañana.

El pacto de caballeros es hoy a las 00.43 por una razón que solo Dios conoce, así que como diría mi abuelo, “vamos a producir no produciendo”

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