Crónica 5 del campo de trabajo: «Domingo de deporte y barbacoa»

  • 21/07/2020

Querida familia:

Hoy es domingo y hemos aparcado los rodillos de pintura. El trabajo avanza rápido, pero hoy tocaba descansar.

Pepe Parages y don Alberto Barrera cobran veinte euros la hora de clase de mus. Si tenéis dudas, os dejamos al final de la crónica el número de Trevi y Gonzalo Dívar para que les preguntéis.

Afrontábamos el primer domingo con un coro espectacular en la Misa, a voz de “Corazón de piedra” que tanto le gusta a Don Arturo. Una mañana de campeonatos de tenis, frontenis, baloncesto nos ha dejado con la alegría de la victoria de unos pocos y para otros el deseo de revancha.

Sebastián Barril y Santi Barroso no cabían en su emoción tras ver cómo les tocaban dúplex y solomillos a puntapala. Así cualquiera gana. Durante los campeonatos, Marquitos seguía con su ya mítico mono de trabajo. Jaime Arribas demostraba en el frontenis que tiene la cabeza en Guadalajara. Juan Conde seguía dando tiros con su pistolita de temperatura a todo el que se le acercaba. Guille Canosa llegaba tarde al círculo. Está desatado.

El plan de tarde consistió en ir a “La Veguilla”, un lugar que nos han prestado para bañarnos en la piscina, machacar a Álvaro Curiel al pádel, jugar al fútbol y hacer una barbacoa. Juan López mostró sus carencias como parapenaltis y Pablo Mallaina miraba con «ojitos» a las bandejas de redondo y el solomillo que salían del fuego. Jaime Perdiguero e Ignacio de Orúe seguían reflexionando sobre cómo se les escapó esa vaca de mus que tenían ganada. Lo hicieron por separado, porque después del traspiés de Perdiguero lo mejor que Orúe podía hacer era alejarse. Javier Torremocha nos regaló una escena legendaria rompiendo la silla en la que estaba sentado bajo la ráfaga de fotos de José Franz Manola y las risas de todo el mundo por esos kilitos de más. Nico Asúa dice que pinta muy bien las escaleras porque quiere quedar como niño bueno de Retamar. Andrés nos deleitaba con sus mortales en la piscina tras estudiárselos en varios tutoriales de youtube. No escaseó el agua gracias a Borja Nocito, Álvaro Herrero-Tejedor y don Alberto Barrera, que la compraron entre ataques de risa. Lo único que faltó fue el kétchup en la barbacoa.

Por lo demás, destacar que Moncada tuvo un incidente aéreo con un murciélago con diarrea que le sobrevoló y que Luisillo rezó las tres avemarías porque alguien entró a altas horas de la madrugada en su habitación para recordárselo. Juan Souviron rompe paredes con una espátula.

Mañana nos espera la vuelta al trabajo y terminar de dar la primera capa de pintura al pabellón. Necesitaremos más que nunca la actividad del “team escalera”, compuesto por Jaime Prada, Ignacio Fresnillo, Alonso Ramos, Koldo Gomeza, Gonzalo Stein, Luis Zurita y Álvaro Escobar.

Seguimos en contacto desde Pushkin.

Otaku.

AH-T, LAA.

Crónica 5 del campo de trabajo: «Domingo de deporte y barbacoa»

Querida familia:

Hoy es domingo y hemos aparcado los rodillos de pintura. El trabajo avanza rápido, pero hoy tocaba descansar.

Pepe Parages y don Alberto Barrera cobran veinte euros la hora de clase de mus. Si tenéis dudas, os dejamos al final de la crónica el número de Trevi y Gonzalo Dívar para que les preguntéis.

Afrontábamos el primer domingo con un coro espectacular en la Misa, a voz de “Corazón de piedra” que tanto le gusta a Don Arturo. Una mañana de campeonatos de tenis, frontenis, baloncesto nos ha dejado con la alegría de la victoria de unos pocos y para otros el deseo de revancha.

Sebastián Barril y Santi Barroso no cabían en su emoción tras ver cómo les tocaban dúplex y solomillos a puntapala. Así cualquiera gana. Durante los campeonatos, Marquitos seguía con su ya mítico mono de trabajo. Jaime Arribas demostraba en el frontenis que tiene la cabeza en Guadalajara. Juan Conde seguía dando tiros con su pistolita de temperatura a todo el que se le acercaba. Guille Canosa llegaba tarde al círculo. Está desatado.

El plan de tarde consistió en ir a “La Veguilla”, un lugar que nos han prestado para bañarnos en la piscina, machacar a Álvaro Curiel al pádel, jugar al fútbol y hacer una barbacoa. Juan López mostró sus carencias como parapenaltis y Pablo Mallaina miraba con «ojitos» a las bandejas de redondo y el solomillo que salían del fuego. Jaime Perdiguero e Ignacio de Orúe seguían reflexionando sobre cómo se les escapó esa vaca de mus que tenían ganada. Lo hicieron por separado, porque después del traspiés de Perdiguero lo mejor que Orúe podía hacer era alejarse. Javier Torremocha nos regaló una escena legendaria rompiendo la silla en la que estaba sentado bajo la ráfaga de fotos de José Franz Manola y las risas de todo el mundo por esos kilitos de más. Nico Asúa dice que pinta muy bien las escaleras porque quiere quedar como niño bueno de Retamar. Andrés nos deleitaba con sus mortales en la piscina tras estudiárselos en varios tutoriales de youtube. No escaseó el agua gracias a Borja Nocito, Álvaro Herrero-Tejedor y don Alberto Barrera, que la compraron entre ataques de risa. Lo único que faltó fue el kétchup en la barbacoa.

Por lo demás, destacar que Moncada tuvo un incidente aéreo con un murciélago con diarrea que le sobrevoló y que Luisillo rezó las tres avemarías porque alguien entró a altas horas de la madrugada en su habitación para recordárselo. Juan Souviron rompe paredes con una espátula.

Mañana nos espera la vuelta al trabajo y terminar de dar la primera capa de pintura al pabellón. Necesitaremos más que nunca la actividad del “team escalera”, compuesto por Jaime Prada, Ignacio Fresnillo, Alonso Ramos, Koldo Gomeza, Gonzalo Stein, Luis Zurita y Álvaro Escobar.

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AH-T, LAA.