Crónica 8 del campo de trabajo: «Por objetivos»

  • 27/07/2020

Queridos perdedores:

Alex Herías no sabe darle de revés en el tenis, y eso que lleva dando clases desde hace más de un mes y medio. A él, entre muchos otros, va dedicada esta crónica. Algunos siguen con fuerzas para jugar al tenis a las 7 de la mañana, por mucho que, a pesar de sus esfuerzos, sigan perdiendo. Quien pueda entender, que entienda. La jornada de trabajo ha empezado con todos puntuales y duchados, excepto Marcos, al que enmarcaremos su mono de trabajo como reliquia de esta convivencia. El roce hace el cariño. Teníamos por delante uno de los días más laboriosos hasta la fecha, ya que por primera vez hemos trabajado por objetivos y no por horario. Entre pintura e iluminación, y un par de destituciones, Jaime Giménez machacaba a Pedro Díez de Rivera al ajedrez, tras haber aprendido de la humillante victoria de Álvaro Vázquez. La clase fue productiva para Pedro, porque horas después fue el aprendiz el que superó al maestro.

Para que la convivencia siguiera su curso y no muriéramos todos asfixiados, algunos tuvieron que parar por boxes para ponerse un nuevo juego de zapatillas. El pasillo de Kolpino ya no huele mal. Luis Gomeza nos estará eternamente agradecido por conseguir desprenderse del olor putrefacto que desde primera hora de la mañana sufría en su habitación. Pelayo Trevijano se duerme haciendo crónicas.

Por la mañana hemos terminado de pintar, incluida la dichosa pared del segundo piso que se caía a trozos cada vez que pintábamos. Y eso que Souviron no estaba para cargársela. Por la tarde, el “team iluminación”, liderado por el mono de Marquitos y Javier Sánchez-Bonilla, casi sufre una baja, pues su capitán ha sufrido una pequeña descarga eléctrica de la mano de Jaime Valero. El “team escalera” ha rendido aceptablemente, como era de esperar. Alfonso Egaña ha estrenado gorra para pintar. El momentazo del día ha sido cuando Juan Conde se ha reído de todos nosotros, cortando el ritmo de trabajo y sacándonos de nuestros puestos con el único fin de aprovecharse de nuestra ignorancia. Desde aquí proponemos relevo en la jefatura de grupo.

Pero el día de hoy ha destacado por la incorporación de un trabajador en plenas facultades. Mientras Juan López se iba, el mismísimo Enrique López de Ceballos daba un paso adelante, eso sí, con su pierna derecha únicamente. El “team muletas” se incorporaba, aunque no en el sentido literal de la palabra.

En fin, una jornada muy singular… Mañana más y mejor.

Seguimos en contacto desde Pushkin.

Otaku.

AHT, JGC

Crónica 8 del campo de trabajo: «Por objetivos»

Queridos perdedores:

Alex Herías no sabe darle de revés en el tenis, y eso que lleva dando clases desde hace más de un mes y medio. A él, entre muchos otros, va dedicada esta crónica. Algunos siguen con fuerzas para jugar al tenis a las 7 de la mañana, por mucho que, a pesar de sus esfuerzos, sigan perdiendo. Quien pueda entender, que entienda. La jornada de trabajo ha empezado con todos puntuales y duchados, excepto Marcos, al que enmarcaremos su mono de trabajo como reliquia de esta convivencia. El roce hace el cariño. Teníamos por delante uno de los días más laboriosos hasta la fecha, ya que por primera vez hemos trabajado por objetivos y no por horario. Entre pintura e iluminación, y un par de destituciones, Jaime Giménez machacaba a Pedro Díez de Rivera al ajedrez, tras haber aprendido de la humillante victoria de Álvaro Vázquez. La clase fue productiva para Pedro, porque horas después fue el aprendiz el que superó al maestro.

Para que la convivencia siguiera su curso y no muriéramos todos asfixiados, algunos tuvieron que parar por boxes para ponerse un nuevo juego de zapatillas. El pasillo de Kolpino ya no huele mal. Luis Gomeza nos estará eternamente agradecido por conseguir desprenderse del olor putrefacto que desde primera hora de la mañana sufría en su habitación. Pelayo Trevijano se duerme haciendo crónicas.

Por la mañana hemos terminado de pintar, incluida la dichosa pared del segundo piso que se caía a trozos cada vez que pintábamos. Y eso que Souviron no estaba para cargársela. Por la tarde, el “team iluminación”, liderado por el mono de Marquitos y Javier Sánchez-Bonilla, casi sufre una baja, pues su capitán ha sufrido una pequeña descarga eléctrica de la mano de Jaime Valero. El “team escalera” ha rendido aceptablemente, como era de esperar. Alfonso Egaña ha estrenado gorra para pintar. El momentazo del día ha sido cuando Juan Conde se ha reído de todos nosotros, cortando el ritmo de trabajo y sacándonos de nuestros puestos con el único fin de aprovecharse de nuestra ignorancia. Desde aquí proponemos relevo en la jefatura de grupo.

Pero el día de hoy ha destacado por la incorporación de un trabajador en plenas facultades. Mientras Juan López se iba, el mismísimo Enrique López de Ceballos daba un paso adelante, eso sí, con su pierna derecha únicamente. El “team muletas” se incorporaba, aunque no en el sentido literal de la palabra.

En fin, una jornada muy singular… Mañana más y mejor.

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