Crónica 8 desde Pushkin: “El Centenario de la tercera aparición de Fátima en Rusia es muy especial”

Pushkin, 13 de julio. Hoy era el gran día esperado por todos: el Centenario de la tercera aparición de la Virgen de Fátima, en la que anunció que Rusia se convertiría; y en parte muchos de nosotros hemos venido a este campo de trabajo para ayudar a que este deseo de Nuestra Madre se haga realidad. Un día muy importante para todos, y sobre todo para este gran país. Por este motivo trataré de narraros como fue nuestro día y cómo preparamos la celebración de un día tan señalado.
Me levanté a las siete de la mañana para hacer tortitas con don Eduardo Diaz y Carlos Aparicio, con las ganas de ser los primeros en levantarnos. Pero, al entrar en la cocina, nos encontramos con don Alberto Barrera y Jesús Olmedilla preparando ya el desayuno. Hacer tortitas con nata para más de cincuenta personas ya sabéis lo que supone, sobre todo las madres que nos estáis leyendo.
Tras el gran desayuno, la caminata de cuarenta minutos en dirección a la Iglesia. A las once rezamos el Santo Rosario alrededor de la iglesia acompañado del Avemaría de Fátima (versión rusa mezclada con el español), que muchos conoceréis si habéis estado en Fátima, llevando en procesión una copia del Icono de la Virgen de Fátima. Más tarde, asistimos a una preciosa Misa donde no solo nos encontrábamos españoles y rusos, sino que también asistieron personas de diversas nacionalidades (desde venezolanos hasta ucranianos). Algunas de esas familias son del Camino Neocatecumenal que están de misión por estas tierras, según nos contaron los sacerdotes españoles que atienden la Parroquia.
Aunque parezca mentira, este día descansamos también los cocineros; por lo menos en la comida. Disfrutamos de una barbacoa fantástica en los aledaños de la Iglesia, en la que no faltó de nada. Además pudimos disfrutar de la gran compañía de nuestros compañeros de San Petersburgo. ¡En total casi 50 kilos de carne!
Ahora os hablaré de cómo fue mi día en concreto, pues soy el cocinero y este día es considerado el más importante del campo de trabajo. La verdad es que la mayor parte del menú lo tenía ya seleccionada del día anterior, pero había aún muchas cosas que concretar, como era el caso de si debíamos innovar haciendo una cena de picoteo o una cena normal y corriente, como la de todos los días (primero, segundo y postre). Al final, nos decantamos por una cena de picar. El riesgo que conlleva este tipo de cena es que primero no contamos con los utensilios suficientes para servir muchos tipos de comida, y segundo que no teníamos el tiempo suficiente como para hacer toda la lista de cosas que mi madre me había pasado por whatsapp.
La clave para que saliese todo bien a parte del modo en que cocinábamos o la calidad de los ingredientes, era la organización, pues nuestro menú contaba con diferentes tipos de platos que necesitaban unos más tiempo que otros y todo tenía que salir al mismo tiempo y caliente. Empezamos a cocinar sobre las 4.30. En este día conté con la ayuda Carlos Aparicio, experto en cocina tradicional y de Gonzalo Mesa, que posee un curso en el Cordon Bleu, también con la ayuda de Chavo, gran trabajador.
Gonzalo se puso directamente con el postre que era New York Cheese Cake, aunque no pudo ser servido debido a que no dio tiempo a que cuajara, pero lo vamos a disfrutar uno de estos días. Nos pusimos con la tortilla de patatas; estuvimos pelando y friendo patatas durante algo más de tres horas. Chavo se puso a preparar un plato un tanto peculiar; pan de hogaza relleno de tres tipos de quesos fundidos con un chorro de vino y media cebolla picada.
Yo me dediqué a tratar de ayudar a todos pero sobre todo necesitaba saber cómo estábamos organizados. Sobre la marcha se me ocurrió freir tiras de pollo. Para ello conté con la ayuda de Javier Sunyer que ya había ayudado otros días en la cocina y también me ayudó Diego Alonso, el cual me sorprendió por su inmenso conocimiento de la cocina. Todo tenía que salir perfecto para celebrar como se merece la gran fiesta, y donde en algún momento vi el posible fracaso fue a la hora de dar la vuelta a las 10 tortillas que al final salieron. ¡La última tortilla que había hecho acabó en el fregadero! Al final se puso Carlos Aparicio que junto con la ayuda de Luis Ríos (un experto “vuelcador” de tortillas) y consiguieron que estuvieran en su punto, ni muy cuajadas, ni muy líquidas.
Llegó la hora de cenar y junto con la ayuda de más de 10 personas sacamos todo y la verdad es que resultó ser un éxito. ¿Me lo esperaba?, pues suelo tener fe en nuestros platos, pero no me lo esperaba tan bien. Si os soy sincero, era la primera vez que servía un cáterin para 58 personas. Ya una vez hecho, me di cuenta de que la clave de que hubiese salido bien era el orden y creo que se debe aplicar a muchas facetas de nuestra vida para alcanzar una meta, y también estoy convencido de que la Virgen nos ayudó a que todo saliera a la perfección en una fecha tan señalada.

Álvaro Morenés Peralta

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