Crónica 7 desde Sudáfrica. El hospital, el museo, el “Township” y nuestro guía rastafari

  • 21/06/2018

Barkly East, 20 de junio de 2018. Hoy ha sido un día agitado. Cuatro de nosotros (Ignacio Paniagua, Pedro Ibáñez, Miguel Janer y Gonzalo Schoendorff) hemos tenido la oportunidad de visitar el hospital público de Barkley East. Bev, nuestro contacto aquí en Sudáfrica, nos ha presentado a la doctora Judith, la única médico de todo el hospital, que nos ha enseñado el centro y nos ha explicado las principales enfermedades que abundan en la zona. Con ella, hemos tenido el honor de hacer la ronda y pasar consulta a los pacientes de la mañana. Lo cierto es que ha sido una experiencia bastante dura, ya que hemos podido ver cómo la gran mayoría de los pacientes tenían SIDA, tuberculosis (o TB como aquí la llaman), cáncer de alguna clase o neumonía, y a veces, hasta todas a la vez.

Hemos visto además un bebé prematuro de apenas  siete meses que había nacido esa misma mañana y que le cabía a la doctora en la palma de su mano. Toda una experiencia que nos ha conmocionado. A la vez que aprendíamos, hemos podido reflexionar sobre las condiciones sanitarias en este país, y que nos ha hecho dar gracias por lo que tenemos en España.

Mientras tanto, durante esta misma mañana, 40 españoles han asistido al congreso para los jóvenes que había sido convocado en la ciudad. Aunque se esperaban en torno a 700 jóvenes de la zona, se han presentado finalmente unos  10 miembros de servicios sociales del municipio. Habrá que revisar la capacidad de convocatoria de Javier García-Herrería. Sin embargo, no nos hemos amilanado, y hemos aprovechado para explicar a los locales grandes cuestiones para su salud como el conocido método ABC, consejos de higiene básica y demás. Con intervenciones magistrales, como la de Javier Sunyer o la de Javier Ruiz de Azcárate, hemos podido estrechar el abismo cultural que nos separaba.

Después de comer, tras trabajar un poco, un grupo ha ido a visitar el Township mientras que otros se enfrentaban a los locales en un competitivo partido de fútbol. Cabe destacar cómo Alvaro Valenti  se ha dejado la piel en la portería para evitar el gol. Y sí, ha sido literalmente, han tenido que ponerle dos puntos en el labio.

Los que no han ido al Township han seguido trabajando como de costumbre, dividiéndose entre los murales, las reformas, la obra y el orfanato. En las reformas, Jaime López-Medel, Willy, Rami, Guity, Carlos Aparicio y Juan Coma finalmente han conseguido terminar de pintar la última habitación cantando “Hits” del  Coro, como  “No tengo miedo…”, “Te seguiré…” o “Arranca de mi pecho…”. Mientras tanto, Javier Vázquez  ha mostrado sus grandes dotes pintando paredes exteriores. También se aprecia la maestría de Guillermo Navarro e Iñigo Ríos  rascando la pintura de los poyetes.

Por otro lado, los afortunados del Township, tras acabar una deliciosa comida y recoger las diversas bolsas de plástico esparcidas por el orfanato, nos embarcamos a las 14:00 en una curiosa aventura encabezada por un “rastafari” y su compinche. Se frustraron nuestras expectativas al comprobar que no nos dirigíamos al township como esperábamos sino que previamente visitamos el único y para todos desconocido museo de Barkley East. En este museo se nos contó con gran pasión y una sonrisa enorme, aunque sin tener mucha idea de lo que hablaba, la gran variedad de objetos históricos recopilados de Sudáfrica y con la recurrente frase “tecnology evolution”.

Una vez acabada la visita al museo, por fin nos encaminamos hacia nuestro ansiado Township. Durante todo el trayecto nos dejó sorprendidos la capacidad de relaciones públicas de nuestro querido “rastafari”, no había persona que no se parase a saludar. En la visita se nos guió por las principales calles del township, en su mayoría de tierra, y pudimos comprobar la gran pobreza de la zona: mares de casas de hojalata, decenas de niños y perros correteando por la calle, y un gran número de jóvenes parados, simplemente haciendo nada. Nuestro querido amigo nos introdujo dentro de una de las peluquerías del pueblo (el propietario de la peluquería nos contó que había levantado el negocio sin una gota de dinero y construyéndolo desde cero con sus propias manos), más tarde nos presentó a sus colegas del bar, los cuales estaban sumergidos en una intensa partida de parchís. La visita concluyó en la propia oficina del Bob Marley sudafricano, quien se había montado su propio lavacoches sobre el antiguo vertedero del pueblo. Antes de irnos nos dedicó unas clases de baile Reggae, lo que él llamaba “Rasta Dance” al cual se unieron varios niños y en el que destacaron los increíbles movimientos de cadera de Nano, la ortopedia de Luis Fuertes, la buena macarena que se han marcado Álvaro Villalón y Coke, y el horror producido en las caras de los niños por los brackets de Juande. (Ojalá hubiera en todo Sudáfrica más personas como este hombre, viviendo cada momento como el último, sacando poco a poco el township adelante y llenando de esperanza el futuro del pueblo).

Por todo esto podemos afirmar que ha sido un día muy agitado, no mezclado.

Miguel Janer, Gonzalo Schoendorff, Carlos Aparicio, Jorge Álvarez y Jesús Nistal.

Crónica 7 desde Sudáfrica. El hospital, el museo, el “Township” y nuestro guía rastafari

Barkly East, 20 de junio de 2018. Hoy ha sido un día agitado. Cuatro de nosotros (Ignacio Paniagua, Pedro Ibáñez, Miguel Janer y Gonzalo Schoendorff) hemos tenido la oportunidad de visitar el hospital público de Barkley East. Bev, nuestro contacto aquí en Sudáfrica, nos ha presentado a la doctora Judith, la única médico de todo el hospital, que nos ha enseñado el centro y nos ha explicado las principales enfermedades que abundan en la zona. Con ella, hemos tenido el honor de hacer la ronda y pasar consulta a los pacientes de la mañana. Lo cierto es que ha sido una experiencia bastante dura, ya que hemos podido ver cómo la gran mayoría de los pacientes tenían SIDA, tuberculosis (o TB como aquí la llaman), cáncer de alguna clase o neumonía, y a veces, hasta todas a la vez.

Hemos visto además un bebé prematuro de apenas  siete meses que había nacido esa misma mañana y que le cabía a la doctora en la palma de su mano. Toda una experiencia que nos ha conmocionado. A la vez que aprendíamos, hemos podido reflexionar sobre las condiciones sanitarias en este país, y que nos ha hecho dar gracias por lo que tenemos en España.

Mientras tanto, durante esta misma mañana, 40 españoles han asistido al congreso para los jóvenes que había sido convocado en la ciudad. Aunque se esperaban en torno a 700 jóvenes de la zona, se han presentado finalmente unos  10 miembros de servicios sociales del municipio. Habrá que revisar la capacidad de convocatoria de Javier García-Herrería. Sin embargo, no nos hemos amilanado, y hemos aprovechado para explicar a los locales grandes cuestiones para su salud como el conocido método ABC, consejos de higiene básica y demás. Con intervenciones magistrales, como la de Javier Sunyer o la de Javier Ruiz de Azcárate, hemos podido estrechar el abismo cultural que nos separaba.

Después de comer, tras trabajar un poco, un grupo ha ido a visitar el Township mientras que otros se enfrentaban a los locales en un competitivo partido de fútbol. Cabe destacar cómo Alvaro Valenti  se ha dejado la piel en la portería para evitar el gol. Y sí, ha sido literalmente, han tenido que ponerle dos puntos en el labio.

Los que no han ido al Township han seguido trabajando como de costumbre, dividiéndose entre los murales, las reformas, la obra y el orfanato. En las reformas, Jaime López-Medel, Willy, Rami, Guity, Carlos Aparicio y Juan Coma finalmente han conseguido terminar de pintar la última habitación cantando “Hits” del  Coro, como  “No tengo miedo…”, “Te seguiré…” o “Arranca de mi pecho…”. Mientras tanto, Javier Vázquez  ha mostrado sus grandes dotes pintando paredes exteriores. También se aprecia la maestría de Guillermo Navarro e Iñigo Ríos  rascando la pintura de los poyetes.

Por otro lado, los afortunados del Township, tras acabar una deliciosa comida y recoger las diversas bolsas de plástico esparcidas por el orfanato, nos embarcamos a las 14:00 en una curiosa aventura encabezada por un “rastafari” y su compinche. Se frustraron nuestras expectativas al comprobar que no nos dirigíamos al township como esperábamos sino que previamente visitamos el único y para todos desconocido museo de Barkley East. En este museo se nos contó con gran pasión y una sonrisa enorme, aunque sin tener mucha idea de lo que hablaba, la gran variedad de objetos históricos recopilados de Sudáfrica y con la recurrente frase “tecnology evolution”.

Una vez acabada la visita al museo, por fin nos encaminamos hacia nuestro ansiado Township. Durante todo el trayecto nos dejó sorprendidos la capacidad de relaciones públicas de nuestro querido “rastafari”, no había persona que no se parase a saludar. En la visita se nos guió por las principales calles del township, en su mayoría de tierra, y pudimos comprobar la gran pobreza de la zona: mares de casas de hojalata, decenas de niños y perros correteando por la calle, y un gran número de jóvenes parados, simplemente haciendo nada. Nuestro querido amigo nos introdujo dentro de una de las peluquerías del pueblo (el propietario de la peluquería nos contó que había levantado el negocio sin una gota de dinero y construyéndolo desde cero con sus propias manos), más tarde nos presentó a sus colegas del bar, los cuales estaban sumergidos en una intensa partida de parchís. La visita concluyó en la propia oficina del Bob Marley sudafricano, quien se había montado su propio lavacoches sobre el antiguo vertedero del pueblo. Antes de irnos nos dedicó unas clases de baile Reggae, lo que él llamaba “Rasta Dance” al cual se unieron varios niños y en el que destacaron los increíbles movimientos de cadera de Nano, la ortopedia de Luis Fuertes, la buena macarena que se han marcado Álvaro Villalón y Coke, y el horror producido en las caras de los niños por los brackets de Juande. (Ojalá hubiera en todo Sudáfrica más personas como este hombre, viviendo cada momento como el último, sacando poco a poco el township adelante y llenando de esperanza el futuro del pueblo).

Por todo esto podemos afirmar que ha sido un día muy agitado, no mezclado.

Miguel Janer, Gonzalo Schoendorff, Carlos Aparicio, Jorge Álvarez y Jesús Nistal.