Tenemos mucho que aprender de nuestros alumnos pequeños

  • 31/10/2018

“Acabo de volver del comedor de Retamar, y con cierta urgencia para no olvidarme de ello, me siento a escribir algo que acabo de observar.

Ha ocurrido cuando pasaba con mi bandeja por una de las barras del comedor para recoger la comida que unas amables mujeres sirven todos los días a nuestros alumnos y profesores. Hoy nos habían preparado judías verdes y huevos fritos con patatas. Muy rico, como siempre.

La verdad es que la historia no tiene mucho intríngulis, pero a todos los que estábamos viendo la escena nos ha parecido un detalle con mayúsculas.

Uno de los alumnos de 3º de Primaria llevaba con cuidado su bandeja y ha mirado fijamente a la señora —un pelín agobiada— que estaba detrás de la barra sirviendo rápidamente los platos para que ningún niño tuviera que esperar en la cola.

El alumno ha visto el esfuerzo que estaba haciendo la mujer por llegar a todo, y dándose cuenta de que llevaba los ojos pintados, le ha dicho con un cariño poco habitual: “Qué guapa está hoy”.

En ese momento han desaparecido el estrés y las prisas que tenía. Su cara ha cambiado por completo y ha fabricado una sonrisa que nos ha contagiado al resto de personas que esperábamos en la cola.

Qué fácil es agradar a los demás con unas palabras y qué ejemplo nos ha dado este alumno de 8 años. Seguramente esta gran mujer tenga una historia que contar esta noche en su casa.”

[social_warfare]

Tenemos mucho que aprender de nuestros alumnos pequeños

“Acabo de volver del comedor de Retamar, y con cierta urgencia para no olvidarme de ello, me siento a escribir algo que acabo de observar.

Ha ocurrido cuando pasaba con mi bandeja por una de las barras del comedor para recoger la comida que unas amables mujeres sirven todos los días a nuestros alumnos y profesores. Hoy nos habían preparado judías verdes y huevos fritos con patatas. Muy rico, como siempre.

La verdad es que la historia no tiene mucho intríngulis, pero a todos los que estábamos viendo la escena nos ha parecido un detalle con mayúsculas.

Uno de los alumnos de 3º de Primaria llevaba con cuidado su bandeja y ha mirado fijamente a la señora —un pelín agobiada— que estaba detrás de la barra sirviendo rápidamente los platos para que ningún niño tuviera que esperar en la cola.

El alumno ha visto el esfuerzo que estaba haciendo la mujer por llegar a todo, y dándose cuenta de que llevaba los ojos pintados, le ha dicho con un cariño poco habitual: “Qué guapa está hoy”.

En ese momento han desaparecido el estrés y las prisas que tenía. Su cara ha cambiado por completo y ha fabricado una sonrisa que nos ha contagiado al resto de personas que esperábamos en la cola.

Qué fácil es agradar a los demás con unas palabras y qué ejemplo nos ha dado este alumno de 8 años. Seguramente esta gran mujer tenga una historia que contar esta noche en su casa.”

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