Una Torre Eiffel de palillos y nubes en 4º de ESO

  • 18/11/2018

El pasado 15 de noviembre los alumnos de 4º de ESO celebramos San Alberto Magno, patrón de las ciencias, con una competición que consistía en recrear la Torre Eiffel con palillos de madera y nubes.

Durante el proceso de construcción pudimos observar las diferentes formas de enfocar el problema por parte de cada equipo y cómo, partiendo de ideas muy distintas, llegábamos a resultados similares.

Resultó una experiencia enriquecedora y divertida; como era una actividad colectiva realizada entre amigos, el objetivo de ganar quedó claramente por debajo de pasar un buen rato aprendiendo.

El jurado calificó las torres atendiendo a distintos aspectos, en especial la solidez de la estructura y la estética.

Aprendimos cómo algunas ideas, teóricamente buenas, eran imposibles de llevar a la práctica. Esto nos enseñó a rectificar, volver a empezar y aguzar el ingenio para salir del paso improvisando. De hecho, los ganadores de la prueba no parecían tener posibilidad alguna a falta de escasos minutos para que terminara el concurso.

La actividad tuvo gran éxito en todos los aspectos. Fue una forma genial de aprender a trabajar en equipo pasando un rato divertido con los amigos. José Tubío Ríos, 4º ESO C.

[social_warfare]

Una Torre Eiffel de palillos y nubes en 4º de ESO

El pasado 15 de noviembre los alumnos de 4º de ESO celebramos San Alberto Magno, patrón de las ciencias, con una competición que consistía en recrear la Torre Eiffel con palillos de madera y nubes.

Durante el proceso de construcción pudimos observar las diferentes formas de enfocar el problema por parte de cada equipo y cómo, partiendo de ideas muy distintas, llegábamos a resultados similares.

Resultó una experiencia enriquecedora y divertida; como era una actividad colectiva realizada entre amigos, el objetivo de ganar quedó claramente por debajo de pasar un buen rato aprendiendo.

El jurado calificó las torres atendiendo a distintos aspectos, en especial la solidez de la estructura y la estética.

Aprendimos cómo algunas ideas, teóricamente buenas, eran imposibles de llevar a la práctica. Esto nos enseñó a rectificar, volver a empezar y aguzar el ingenio para salir del paso improvisando. De hecho, los ganadores de la prueba no parecían tener posibilidad alguna a falta de escasos minutos para que terminara el concurso.

La actividad tuvo gran éxito en todos los aspectos. Fue una forma genial de aprender a trabajar en equipo pasando un rato divertido con los amigos. José Tubío Ríos, 4º ESO C.

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