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sudafrica_2_retamar_2022

Crónica 2 desde Sudáfrica. El viaje del segundo grupo

  • 15/06/2022

Finalmente, los del segundo grupo pudimos viajar rumbo a Sudáfrica haciendo escala en Frankfurt. De todas formas, como nos encanta la emoción, salimos con una hora de retraso, recordando antiguos fantasmas. Ya en Frankfurt, nos gustamos y corrimos los 100 metros obstáculos (maletas, control de pasaportes) hasta llegar a la puerta de embarque, donde nos sacamos una foto al cántico de calvo, al que se unió el alemán sin saber que decía.

De camino a Johannesburgo, José Ignacio Cuadrado se vio sorprendido por su compañero de asiento (alemán), que sacó toda la simpatía que les caracteriza y le dejó muy claro que quería dormir en paz. La cena estaba especialmente buena, como es propio de una aerolínea como Lufthansa. Para Salvador Martos el plato estrella fue la ensalada bajo cero y según Rafael Buxens, el pan podía servir como bola de nieve.

Después de aterrizar por la mañana en Sudáfrica, hemos podido ver cómo el cuidado de las maletas había estado a la altura del menú, por lo que Javier Mendoza y Manuel Jouve tendrían que poner una reclamación.

Sobre las 10 de la mañana celebramos la Santa Misa para luego salir rumbo a Barkly East. Nueve horas en el eterno Orient Express durante las cuales pasamos el tiempo escuchando “del 40 al 1 con Iñigo Ybáñez y Guti”. Este último, por cierto, tendría que utilizar como último recurso la botella de agua mientras que Rafa Cabiedes se pasaba el viaje utilizando jergas juveniles como padre, padreada, basado, de coña mala y el campo semántico de los moluscos.       

Llegando a Barkly East (Barcos del Este, según Jaime Pérez) ponemos fin a este día y comprobamos la fortaleza mental de Iñigo Garcia Fuertes. Mañana será otro día al que nos enfrentaremos con ganas de empezar a trabajar y a servir con pasión.

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Crónica 2 desde Sudáfrica. El viaje del segundo grupo

  • 15/06/2022

Finalmente, los del segundo grupo pudimos viajar rumbo a Sudáfrica haciendo escala en Frankfurt. De todas formas, como nos encanta la emoción, salimos con una hora de retraso, recordando antiguos fantasmas. Ya en Frankfurt, nos gustamos y corrimos los 100 metros obstáculos (maletas, control de pasaportes) hasta llegar a la puerta de embarque, donde nos sacamos una foto al cántico de calvo, al que se unió el alemán sin saber que decía.

De camino a Johannesburgo, José Ignacio Cuadrado se vio sorprendido por su compañero de asiento (alemán), que sacó toda la simpatía que les caracteriza y le dejó muy claro que quería dormir en paz. La cena estaba especialmente buena, como es propio de una aerolínea como Lufthansa. Para Salvador Martos el plato estrella fue la ensalada bajo cero y según Rafael Buxens, el pan podía servir como bola de nieve.

Después de aterrizar por la mañana en Sudáfrica, hemos podido ver cómo el cuidado de las maletas había estado a la altura del menú, por lo que Javier Mendoza y Manuel Jouve tendrían que poner una reclamación.

Sobre las 10 de la mañana celebramos la Santa Misa para luego salir rumbo a Barkly East. Nueve horas en el eterno Orient Express durante las cuales pasamos el tiempo escuchando “del 40 al 1 con Iñigo Ybáñez y Guti”. Este último, por cierto, tendría que utilizar como último recurso la botella de agua mientras que Rafa Cabiedes se pasaba el viaje utilizando jergas juveniles como padre, padreada, basado, de coña mala y el campo semántico de los moluscos.       

Llegando a Barkly East (Barcos del Este, según Jaime Pérez) ponemos fin a este día y comprobamos la fortaleza mental de Iñigo Garcia Fuertes. Mañana será otro día al que nos enfrentaremos con ganas de empezar a trabajar y a servir con pasión.