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Crónica 7 desde Barkly East: «Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa»

  • 13/07/2022

Desde pequeños se nos ha enseñado a guardar las cosas después de utilizarlas, desde los juguetes hasta la ropa para que no se queden tirados por ahí. Hoy, nuestro día a consistido en esto en su mayor parte. Hemos comenzado el día al más puro estilo británico con un humeante plato de huevos revueltos y baked beans y, tras asistir a Misa, nos hemos ido a trabajar, esperando la llegada de los niños del orfanato en cualquier momento para deleitarles con el hermoso cántico que habíamos preparado.

A pesar de dirigirnos a las tareas que ayer empezamos, pronto nos han encaminado a esa difícil tarea de recogida que tan poco nos gusta pero que tan necesaria es. Esto era, principalmente, transportar los escombros de piedras, hormigón y cemento que antes eran nuestros materiales. Entre piedras grandes que hemos tenido que convertir en pequeñas y piedras pequeñas que hemos tenido que acumular en brazos y carretas, la mañana se nos ha pasado volando y pronto ha llegado el mayor de los regalos: la comida, con el ingrediente esencial, el hambre.

Por la tarde, un grupo de veinte alumnos nos hemos dirigido al tour por el Township, dirigido por Sico (un amigo de Montguesse que nos ha situado en el contexto histórico de la zona de chabolas). En otra parte de esta misma zona, Pablo Arnús y Nicolás Carvajal se han convertido en los líderes del trabajo, con el fin de cumplir los objetivos establecidos al mismo tiempo que se juega y baila con los niños. Mientras tanto, en Khaya Lupaniah, una de las casas del orfanato, se ha pretendido levantar una parte del tejado que llevaba toda la mañana construyéndose gracias a las hábiles manos carpinteras que estamos desarrollando. Sin embargo, han surgido pequeñas complicaciones que han derivado en el derribo de una parte del muro de una de las futuras habitaciones de los huérfanos. A pesar de todo esto, no han desistido y han continuado con la construcción de la segunda de las veintidós piezas que conformarán los tejados. Los demás, hemos ido recogiendo y limpiando todo con lo que nos encontrábamos, motivados por las inspiradoras palabras de D. Alberto, que nos animaban a no dejar cosas por medio ni en el trabajo ni en la convivencia porque, sino prestamos atención a estas pequeñas cosas, no podremos cambiar el mundo… y tampoco tener postre. Por alguna de estas dos razones el mensaje ha calado en nosotros y hemos podido irnos del orfanato orgullosos y satisfechos.

El día ha acabado con D. Alberto contándonos impresionantes anécdotas del primer campo de trabajo en Costa de Marfil, que nos ha hecho apreciar cosas como la comida, el acceso a agua y otras necesidades básicas. Tras esto, hemos recogido las sillas aplicando la idea obsesiva del día: guardar cada cosa en su lugar.

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Crónica 7 desde Barkly East: «Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa»

  • 13/07/2022

Desde pequeños se nos ha enseñado a guardar las cosas después de utilizarlas, desde los juguetes hasta la ropa para que no se queden tirados por ahí. Hoy, nuestro día a consistido en esto en su mayor parte. Hemos comenzado el día al más puro estilo británico con un humeante plato de huevos revueltos y baked beans y, tras asistir a Misa, nos hemos ido a trabajar, esperando la llegada de los niños del orfanato en cualquier momento para deleitarles con el hermoso cántico que habíamos preparado.

A pesar de dirigirnos a las tareas que ayer empezamos, pronto nos han encaminado a esa difícil tarea de recogida que tan poco nos gusta pero que tan necesaria es. Esto era, principalmente, transportar los escombros de piedras, hormigón y cemento que antes eran nuestros materiales. Entre piedras grandes que hemos tenido que convertir en pequeñas y piedras pequeñas que hemos tenido que acumular en brazos y carretas, la mañana se nos ha pasado volando y pronto ha llegado el mayor de los regalos: la comida, con el ingrediente esencial, el hambre.

Por la tarde, un grupo de veinte alumnos nos hemos dirigido al tour por el Township, dirigido por Sico (un amigo de Montguesse que nos ha situado en el contexto histórico de la zona de chabolas). En otra parte de esta misma zona, Pablo Arnús y Nicolás Carvajal se han convertido en los líderes del trabajo, con el fin de cumplir los objetivos establecidos al mismo tiempo que se juega y baila con los niños. Mientras tanto, en Khaya Lupaniah, una de las casas del orfanato, se ha pretendido levantar una parte del tejado que llevaba toda la mañana construyéndose gracias a las hábiles manos carpinteras que estamos desarrollando. Sin embargo, han surgido pequeñas complicaciones que han derivado en el derribo de una parte del muro de una de las futuras habitaciones de los huérfanos. A pesar de todo esto, no han desistido y han continuado con la construcción de la segunda de las veintidós piezas que conformarán los tejados. Los demás, hemos ido recogiendo y limpiando todo con lo que nos encontrábamos, motivados por las inspiradoras palabras de D. Alberto, que nos animaban a no dejar cosas por medio ni en el trabajo ni en la convivencia porque, sino prestamos atención a estas pequeñas cosas, no podremos cambiar el mundo… y tampoco tener postre. Por alguna de estas dos razones el mensaje ha calado en nosotros y hemos podido irnos del orfanato orgullosos y satisfechos.

El día ha acabado con D. Alberto contándonos impresionantes anécdotas del primer campo de trabajo en Costa de Marfil, que nos ha hecho apreciar cosas como la comida, el acceso a agua y otras necesidades básicas. Tras esto, hemos recogido las sillas aplicando la idea obsesiva del día: guardar cada cosa en su lugar.