Spanish
cronica_7_sudafrica_22

Crónica 7 desde Sudáfrica: «Tic, tac»

  • 18/06/2022

Hoy le hemos visto las orejas al lobo, quizás ha sido el día más intenso de lo que llevamos de campo de trabajo.

Esto es así porque, sí o sí, había que cementar los cimientos y por la seguridad de la estructura tenía que hacerse todo en el día. Nuestro Gaudí afrikáner, Brendon (y digo Gaudí porque esto parece que no acaba nunca), nos dio las pertinentes instrucciones para preparar el cemento.

Tierra, cemento, agua y remover; tierra, cemento, agua y remover; tierra, cemento, agua y remover; un bucle infinito e intenso que ha puesto a prueba la fortaleza física de todo el mundo. La selección natural hizo de las suyas porque después de comer hubo un grupo que consideró que ya era suficiente y realizó su versión de “La Gran Evasión”: pachanga con los niños y discretamente para casa.

Los curritos que se quedaron trabajaban con la intensidad de una pit crew de Fórmula 1.

Al otro lado, la Academia de Bellas Artes de Barkly East trabajaba con otro tipo de intensidad. Al ritmo de “goldies” de los 60’, 70’, 80’ y 90’, varias cuadrillas de selectos artistas (entre los que me incluyo), capitaneados por Antonio Alcolea, Jaime Prósper y Luis Martín De la Morena, llenan de color las otrora desconchadas paredes. Nuestra Capilla Sixtina va tomando forma.

Mientras escribo estas líneas tengo a un grupo de chavales en estado semi-primitivo coreando a otro que está cortando un tronco a hachazo limpio para la gran hoguera. El que se aburre es porque quiere. Está claro que, aunque haga frío o calor y hayan pasado todos los siglos posibles, hay cosas que demuestran que el hombre nunca cambia.

Rafa Gutiérrez de Cabiedes

cronica_7_sudafrica_22

Crónica 7 desde Sudáfrica: «Tic, tac»

  • 18/06/2022

Hoy le hemos visto las orejas al lobo, quizás ha sido el día más intenso de lo que llevamos de campo de trabajo.

Esto es así porque, sí o sí, había que cementar los cimientos y por la seguridad de la estructura tenía que hacerse todo en el día. Nuestro Gaudí afrikáner, Brendon (y digo Gaudí porque esto parece que no acaba nunca), nos dio las pertinentes instrucciones para preparar el cemento.

Tierra, cemento, agua y remover; tierra, cemento, agua y remover; tierra, cemento, agua y remover; un bucle infinito e intenso que ha puesto a prueba la fortaleza física de todo el mundo. La selección natural hizo de las suyas porque después de comer hubo un grupo que consideró que ya era suficiente y realizó su versión de “La Gran Evasión”: pachanga con los niños y discretamente para casa.

Los curritos que se quedaron trabajaban con la intensidad de una pit crew de Fórmula 1.

Al otro lado, la Academia de Bellas Artes de Barkly East trabajaba con otro tipo de intensidad. Al ritmo de “goldies” de los 60’, 70’, 80’ y 90’, varias cuadrillas de selectos artistas (entre los que me incluyo), capitaneados por Antonio Alcolea, Jaime Prósper y Luis Martín De la Morena, llenan de color las otrora desconchadas paredes. Nuestra Capilla Sixtina va tomando forma.

Mientras escribo estas líneas tengo a un grupo de chavales en estado semi-primitivo coreando a otro que está cortando un tronco a hachazo limpio para la gran hoguera. El que se aburre es porque quiere. Está claro que, aunque haga frío o calor y hayan pasado todos los siglos posibles, hay cosas que demuestran que el hombre nunca cambia.

Rafa Gutiérrez de Cabiedes