camerun_retamar_11

Crónica 11 desde Camerún. La comida llegó tarde por una emergencia médica de nuestro vecino

  • 25/06/2023

Hoy casi no amanece en Bikok, ¿culpable? Los juegos hasta altas horas.

Ya despiertos, el desayuno ha estado lleno de sorpresas: una de ellas el guacamole, la otra, una vecina algo enfadada que se ha sentado en la puerta impidiendo la salida de las pick-ups, hablando de cierto tema de limpieza. Hemos tenido que limpiar un campo de minas, por suerte ninguna ha explotado.

Ya en el lugar de trabajo, se ha puesto en marcha por segundo día el nuevo plan de trabajo, dirigido al solar del colegio. Ha estado lleno de ladrillos y trincheras, en las cuales Pipo, lleno de emoción, ha quitado las medidas de Artabe. Por fin las tenía bien. En donde los ladrillos, Manglano se ha picado con todo ser viviente y anímico para competir en carretillas de ladrillos.

Pero lo desolador viene al hablar de nuestra nutrición. Los bananos no han llegado, y la comida casi que para la cena. Y es que el esfuerzo de nuestros cocineros se ha visto truncado por dos acontecimientos médicos. A otro de los vecinos le ha dado un infarto con consiguiente auxilio de los nuestros al hospital y el dedo gordo de Juanete ha decidido autodestruirse. Esto ha supuesto el retraso de los alimentos, al carecer de transporte. Por suerte y gracias al equipo de cocina, los bocatas de hoy estaban tremendos. Esperemos que la cena llegue a tiempo.

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Crónica 11 desde Camerún. La comida llegó tarde por una emergencia médica de nuestro vecino

  • 25/06/2023

Hoy casi no amanece en Bikok, ¿culpable? Los juegos hasta altas horas.

Ya despiertos, el desayuno ha estado lleno de sorpresas: una de ellas el guacamole, la otra, una vecina algo enfadada que se ha sentado en la puerta impidiendo la salida de las pick-ups, hablando de cierto tema de limpieza. Hemos tenido que limpiar un campo de minas, por suerte ninguna ha explotado.

Ya en el lugar de trabajo, se ha puesto en marcha por segundo día el nuevo plan de trabajo, dirigido al solar del colegio. Ha estado lleno de ladrillos y trincheras, en las cuales Pipo, lleno de emoción, ha quitado las medidas de Artabe. Por fin las tenía bien. En donde los ladrillos, Manglano se ha picado con todo ser viviente y anímico para competir en carretillas de ladrillos.

Pero lo desolador viene al hablar de nuestra nutrición. Los bananos no han llegado, y la comida casi que para la cena. Y es que el esfuerzo de nuestros cocineros se ha visto truncado por dos acontecimientos médicos. A otro de los vecinos le ha dado un infarto con consiguiente auxilio de los nuestros al hospital y el dedo gordo de Juanete ha decidido autodestruirse. Esto ha supuesto el retraso de los alimentos, al carecer de transporte. Por suerte y gracias al equipo de cocina, los bocatas de hoy estaban tremendos. Esperemos que la cena llegue a tiempo.